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Cómo funciona una bomba de calor: guía completa sobre esta tecnología de calefacción respetuosa con el medio ambiente

Las bombas de calor son una de las soluciones de calefacción más eficientes y respetuosas con el medio ambiente del mercado actual. En un momento en el que los precios de la energía siguen subiendo y la transición energética se está convirtiendo en una prioridad, entender cómo funciona una bomba de calor es esencial para cualquier propietario que desee optimizar su sistema de calefacción. En esta completa guía le explicamos detalladamente cómo funciona una bomba de calor, sus distintos tipos, sus ventajas y todo lo que necesita saber para tomar la decisión correcta.
Contenido
- ¿Qué es una bomba de calor?
- El principio termodinámico de la bomba de calor
- El ciclo de refrigeración en cuatro etapas
- El coeficiente de rendimiento: la clave de la eficacia
- Los diferentes tipos de bomba de calor
- La bomba de calor aire-aire
- La bomba de calor aire-agua
- Bombas de calor geotérmicas (tierra-agua)
- La bomba de calor agua-agua
- Los componentes esenciales de una bomba de calor
- El compresor: el motor del sistema
- El evaporador: el captador de energía
- El condensador: el difusor de calor
- El reductor de presión: el regulador de presión
- El refrigerante: el portador de energía
- Instalación de una bomba de calor: lo que debe saber
- El estudio térmico preliminar
- Elección del emplazamiento
- Compatibilidad con el sistema de calefacción existente
- Procedimientos administrativos
- Revisión y mantenimiento de una bomba de calor
- Mantenimiento periódico obligatorio
- Mantenimiento rutinario
- Vida útil y renovación
- Beneficios económicos y ecológicos
- Ahorro sustancial de energía
- Una solución ecológica y renovable
- Ayuda financiera disponible
- Limitaciones y puntos de atención
- Dependencia de las condiciones climáticas
- Nivel de ruido
- Inversión inicial
- Conclusión
¿Qué es una bomba de calor?
Una bomba de calor, a menudo abreviada PAC, es un sistema de calefacción que capta la energía presente de forma natural en el ambiente (aire, agua o suelo) y la libera en el interior de un edificio en forma de calor. A diferencia de los sistemas de calefacción tradicionales, que producen calor quemando un combustible, una bomba de calor simplemente transfiere energía de un medio a otro.
El principio es similar al de un frigorífico, pero a la inversa: mientras que un frigorífico extrae el calor de su interior y lo expulsa al exterior, una bomba de calor capta el calor del exterior y lo distribuye en el interior de la vivienda. Esta tecnología produce más energía térmica de la que consume eléctricamente, lo que la convierte en una solución especialmente económica y respetuosa con el medio ambiente.
El principio termodinámico de la bomba de calor
El ciclo de refrigeración en cuatro etapas
El funcionamiento de una bomba de calor se basa en el ciclo termodinámico, también conocido como ciclo de refrigeración. Este proceso se desarrolla en cuatro etapas principales que se repiten continuamente:
1. Evaporación: El refrigerante que circula por el circuito de la bomba de calor absorbe el calor de la fuente fría (aire, agua o tierra). Incluso a temperaturas bajo cero, el aire exterior contiene energía térmica. Al entrar en contacto con el evaporador, el refrigerante, que se evapora a temperaturas muy bajas, pasa de líquido a gas, captando este calor.
2. Compresión: El compresor, el corazón de la bomba de calor, aspira el refrigerante gaseoso y lo comprime. Esta compresión aumenta considerablemente la presión y la temperatura del gas, que puede alcanzar de 80 a 90°C. Es durante esta etapa cuando se consume electricidad para hacer funcionar el compresor.
3. Condensación: El refrigerante caliente a alta presión pasa por el condensador, donde transfiere su calor al sistema de calefacción de la vivienda (calefacción por suelo radiante, radiadores o ventiloconvectores). A medida que el gas pierde calor, se enfría y se condensa, convirtiéndose de nuevo en líquido.
4. Expansión: La válvula de expansión reduce la presión del refrigerante líquido, haciendo que su temperatura descienda bruscamente. El fluido frío vuelve entonces al evaporador para iniciar un nuevo ciclo.
El coeficiente de rendimiento: la clave de la eficacia
La eficiencia de una bomba de calor se mide por su coeficiente de rendimiento, o COP. Este coeficiente representa la relación entre la energía térmica producida y la energía eléctrica consumida. Por ejemplo, una bomba de calor con un COP de 4 produce 4 kWh de calor por cada 1 kWh de electricidad consumida.
El COP varía en función de las condiciones exteriores: cuanto mayor sea la temperatura de la fuente de frío, mayor será el COP. Por eso las bombas de calor son especialmente eficientes en climas templados. Los fabricantes suelen indicar un COP medido en condiciones estándar, pero es importante comprender que el rendimiento real depende de las condiciones de uso.
Los diferentes tipos de bomba de calor
La bomba de calor aire-aire
La bomba de calor aire-aire extrae calorías del aire exterior y las libera directamente en el aire interior a través de unidades de difusión. Es el sistema más sencillo y menos costoso de instalar.
Cómo funciona: Una unidad exterior capta la energía del aire ambiente, mientras que una o varias unidades interiores distribuyen el calor a las distintas habitaciones de la vivienda. Estas unidades interiores pueden montarse en la pared, en consolas o en conductos, en función de las necesidades y de la configuración de la vivienda.
Ventajas : Instalación rápida y no invasiva, precio de compra asequible, posibilidad de refrigeración en verano invirtiendo el ciclo, mantenimiento sencillo.
Desventajas: Rendimiento reducido cuando las temperaturas exteriores descienden por debajo de -5°C, difusión del aire que puede crear una sensación de corriente, no elegible para ciertas ayudas financieras.
La bomba de calor aire-agua
La bomba de calor aire-agua también capta energía del aire exterior, pero la transfiere a un circuito de agua que alimenta el sistema de calefacción central (radiadores, calefacción por suelo radiante) y también puede producir agua caliente sanitaria.
Cómo funciona: La unidad exterior recupera el calor del aire y el sistema lo transfiere a un circuito hidráulico que distribuye el calor por toda la vivienda. Esta solución puede conectarse a un sistema de calefacción existente, lo que facilita la renovación energética.
Beneficios: Compatible con los sistemas de calefacción central existentes, posibilidad de producción de agua caliente sanitaria, elegible para ayudas financieras (MaPrimeRénov', prime énergie), rendimiento decente hasta -10°C o incluso -15°C para los modelos de alta temperatura.
Desventajas: Más compleja de instalar que una bomba de calor aire-aire, mayor coste de inversión, necesidad de un área técnica para el módulo hidráulico.
Bombas de calor geotérmicas (tierra-agua)
La bomba de calor geotérmica aprovecha el calor contenido en el suelo o en las aguas subterráneas. Como la temperatura del subsuelo se mantiene estable durante todo el año (entre 10 y 14°C), este sistema ofrece un rendimiento excelente y constante.
Cómo funciona: los colectores enterrados en el suelo (horizontalmente a una profundidad de 60-120 cm o verticalmente a una profundidad de hasta 100 metros) contienen un fluido caloportador que recupera el calor del suelo. A continuación, esta energía se transfiere al circuito de calefacción de la vivienda.
Beneficios: COP alto y estable durante todo el año (entre 4 y 5), larga vida útil (más de 20 años), rendimiento óptimo incluso con frío extremo, funcionamiento silencioso sin unidad exterior visible.
Desventajas: costes de instalación muy elevados debido a la perforación y los movimientos de tierra, necesidad de un terreno suficientemente grande para los colectores horizontales, imprescindible un estudio geológico previo.
La bomba de calor agua-agua
Este sistema extrae la energía del agua de una capa freática, un pozo o un arroyo cercano a la vivienda. Al mantener las aguas subterráneas una temperatura constante de unos 10°C durante todo el año, esta solución ofrece un rendimiento excelente.
Funcionamiento: Se necesitan dos perforaciones: un pozo de captación para extraer el agua y un pozo de descarga para devolverla una vez extraído el calor. A continuación, la bomba de calor transfiere esta energía al sistema de calefacción.
Beneficios : Rendimiento excepcional con un COP de hasta 5, rendimiento estable en cualquier estación, larga vida útil del sistema.
Desventajas: coste muy elevado debido a la perforación necesaria, autorización administrativa necesaria para utilizar el agua, riesgo de obstrucción de los intercambiadores, no es posible en determinadas zonas geográficas.
Los componentes esenciales de una bomba de calor
El compresor: el motor del sistema
El compresor es el componente central de la bomba de calor. Su función es aspirar el refrigerante gaseoso a baja presión y comprimirlo para elevar su temperatura y presión. Es el único componente del sistema que consume energía eléctrica.
Existen diferentes tipos de compresores: compresores de pistón, compresores scroll y compresores de tornillo. Los modelos más recientes incorporan compresores inverter que ajustan automáticamente su velocidad de rotación en función de las necesidades de calefacción de la vivienda, optimizando el rendimiento y reduciendo el consumo eléctrico.
El evaporador: el captador de energía
El evaporador es el intercambiador de calor donde el refrigerante capta el calor de la fuente fría (aire, agua o tierra). En este elemento, el refrigerante se evapora, absorbiendo calor del ambiente exterior, incluso cuando la temperatura es negativa.
El diseño del evaporador es crucial para optimizar el intercambio de calor. En las bombas de calor aire-aire o aire-agua, el evaporador se asemeja a un radiador de coche dentro de la unidad exterior, con aletas que aumentan la superficie de intercambio con el aire.
El condensador: el difusor de calor
El condensador es el intercambiador de calor donde el refrigerante transfiere su calor al sistema de calefacción de la vivienda. En este elemento, el gas caliente a alta presión se condensa y se vuelve líquido de nuevo, liberando la energía térmica acumulada.
En una bomba de calor aire-aire, los condensadores están integrados en las unidades interiores montadas en la pared. Con una bomba de calor aire-agua, el condensador transfiere el calor al agua del circuito de calefacción central.
El reductor de presión: el regulador de presión
La válvula de expansión es una válvula que regula el caudal y reduce la presión del refrigerante después de que haya pasado por el condensador. Esta expansión provoca un descenso significativo de la temperatura, preparando el fluido para un nuevo ciclo de evaporación.
Los sistemas modernos utilizan válvulas de expansión electrónicas que se adaptan automáticamente a las condiciones de funcionamiento, optimizando el rendimiento de la bomba de calor.
El refrigerante: el portador de energía
El refrigerante es el fluido que circula en un circuito cerrado en la bomba de calor y transporta la energía térmica. Sus propiedades termodinámicas especiales le permiten cambiar de estado (líquido/gas) a temperaturas adaptadas al funcionamiento del sistema.
La normativa medioambiental sobre refrigerantes evoluciona constantemente debido a su impacto sobre la capa de ozono y el efecto invernadero. Los nuevos modelos de bombas de calor utilizan fluidos menos contaminantes como el R32 o el R290 (propano natural).
Instalación de una bomba de calor: lo que debe saber
El estudio térmico preliminar
Antes de cualquier instalación, es esencial realizar un estudio térmico exhaustivo para dimensionar correctamente la bomba de calor. Este estudio tiene en cuenta una serie de parámetros: la superficie de la vivienda, la calidad del aislamiento, la zona climática, la temperatura deseada y el tipo de emisores de calor existentes.
Un dimensionamiento correcto garantiza un rendimiento óptimo y evita el consumo excesivo de electricidad. Una bomba de calor sobredimensionada se encenderá y apagará con demasiada frecuencia, mientras que un modelo subdimensionado funcionará continuamente sin poder satisfacer las necesidades de calefacción del hogar.
Elección del emplazamiento
La ubicación de la unidad exterior influye directamente en el rendimiento y el confort. El mejor lugar es resguardado del viento y la intemperie, alejado de los dormitorios para limitar la contaminación acústica, y con buena circulación de aire para optimizar el intercambio de calor.
En el caso de las bombas de calor geotérmicas, un estudio del emplazamiento determinará el tipo de colector más adecuado: horizontal si hay suficiente superficie disponible (de 1,5 a 2 veces la superficie que se desea calentar), o vertical si el emplazamiento es limitado.
Compatibilidad con el sistema de calefacción existente
Las bombas de calor aire-agua de baja temperatura funcionan idealmente con calefacción por suelo radiante o radiadores de baja temperatura. Si la vivienda dispone de radiadores de alta temperatura, será necesario optar por una bomba de calor de alta temperatura o considerar la sustitución de los emisores, lo que representa un coste adicional pero mejora considerablemente la eficacia global del sistema.
Procedimientos administrativos
La instalación de una bomba de calor requiere generalmente una declaración previa de obras ante el ayuntamiento, en particular para la unidad exterior. Para las bombas de calor geotérmicas con pozos de sondeo, puede ser necesaria una declaración o una autorización específica, en función de la profundidad.
Si la propiedad está situada en una zona protegida o clasificada, o en un condominio, pueden requerirse autorizaciones adicionales.
Revisión y mantenimiento de una bomba de calor
Mantenimiento periódico obligatorio
Desde 2020, las bombas de calor con una potencia de entre 4 y 70 kW deben someterse a una revisión cada dos años. Este mantenimiento debe llevarlo a cabo un profesional cualificado, que comprobará si hay fugas en el circuito de refrigerante, limpiará los distintos componentes, comprobará las presiones y temperaturas y se asegurará de que el sistema funciona correctamente en general.
Mantenimiento rutinario
Entre una visita profesional y otra, hay algunas cosas sencillas que puede hacer para mantener el rendimiento de su bomba de calor:
- Limpie regularmente los filtros de las unidades interiores (mensualmente en los modelos aire-aire).
- Mantenga la unidad exterior libre de obstáculos (hojas, ramas, nieve).
- Compruebe que las salidas de aire de impulsión y extracción no están bloqueadas
- Compruebe visualmente si hay fugas o formación anormal de hielo
- Mantenga limpios y despejados los radiadores y la calefacción por suelo radiante
Vida útil y renovación
Una bomba de calor bien mantenida puede funcionar eficazmente durante 15 a 20 años. Las bombas de calor geotérmicas suelen tener una vida útil más larga (más de 25 años en el caso de los colectores) porque no hay ninguna unidad exterior expuesta a los elementos.
Después de este periodo, aunque el sistema siga funcionando, su eficacia disminuye gradualmente y su consumo de electricidad aumenta. Sustituirlo por un modelo más reciente le permite beneficiarse de las últimas innovaciones tecnológicas y mejorar significativamente el rendimiento.
Beneficios económicos y ecológicos
Ahorro sustancial de energía
Gracias a su excelente coeficiente de rendimiento, las bombas de calor pueden reducir considerablemente la factura de calefacción. Por término medio, una bomba de calor puede ahorrar entre un 40% y un 70% de los costes de calefacción en comparación con un sistema eléctrico tradicional, y hasta un 60% en comparación con una caldera de gasoil o gas.
Este ahorro varía en función del tipo de bomba de calor, la calidad del aislamiento de la vivienda, los hábitos de consumo y la zona climática. Una vivienda bien aislada maximizará los beneficios de la bomba de calor.
Una solución ecológica y renovable
La mayoría de las bombas de calor utilizan energía gratuita, renovable e inagotable que se encuentra en el medio ambiente. Sólo el compresor necesita electricidad para funcionar. Por cada 1 kWh de electricidad consumida, una bomba de calor eficiente desprende de 3 a 5 kWh de calor, de los cuales de 2 a 4 kWh proceden directamente del medio ambiente.
Por tanto, las emisiones de CO2 son considerablemente inferiores a las de los sistemas de calefacción fósiles. Con el desarrollo de las energías renovables en el mix eléctrico francés, el impacto de las bombas de calor en el carbono sigue disminuyendo.
Ayuda financiera disponible
Existen varios planes de ayuda financiera para instalar una bomba de calor, que reducen considerablemente la inversión inicial:
- MaPrimeRénov': ayuda estatal cuyo importe varía en función de los ingresos del hogar y del tipo de bomba de calor instalada.
- Bonificación energética (CEE): pagada por los proveedores de energía en el marco del programa de Certificados de Ahorro Energético.
- Subvenciones locales: algunas autoridades locales ofrecen subvenciones adicionales.
Esta ayuda está condicionada al cumplimiento de determinados criterios: utilización de un instalador RGE (Reconnu Garant de l'Environnement), cumplimiento de unos niveles mínimos de rendimiento y, en ocasiones, realización de otros trabajos de aislamiento.
Limitaciones y puntos de atención
Dependencia de las condiciones climáticas
Las bombas de calor aerotérmicas (aire-aire y aire-agua) pierden rendimiento cuando las temperaturas exteriores son muy frías. Por debajo de -5°C a -10°C, según el modelo, el COP desciende y es posible que la bomba de calor necesite apoyo eléctrico para mantener el confort térmico.
En las regiones con inviernos rigurosos, es aconsejable utilizar un sistema de calefacción suplementario u optar por una solución geotérmica que no se vea afectada por estas variaciones de rendimiento.
Nivel de ruido
La unidad exterior de una bomba de calor genera un nivel de ruido que puede variar entre 45 y 65 dB(A) según el modelo y las condiciones de funcionamiento. Los fabricantes han avanzado mucho en los últimos años con modelos silenciosos, pero una colocación juiciosa de la unidad exterior sigue siendo esencial para preservar el confort acústico del vecindario.
Inversión inicial
A pesar de las ayudas financieras disponibles, la instalación de una bomba de calor representa una inversión importante: entre 5.000 y 10.000 euros para una bomba de calor aire-aire, entre 10.000 y 15.000 euros para una bomba de calor aire-agua y entre 15.000 y 25.000 euros para una bomba de calor geotérmica.
La rentabilidad de la inversión debe calcularse a largo plazo, teniendo en cuenta el ahorro energético conseguido, la vida útil del sistema y la ayuda financiera recibida. El retorno de la inversión suele ser de entre 7 y 15 años, dependiendo de la situación.
Conclusión
La bomba de calor se ha consolidado como una solución de calefacción eficaz, económica y respetuosa con el medio ambiente. Basada en el principio termodinámico, utiliza la energía libre del aire, el suelo o el agua para calentar las viviendas de forma eficiente, reduciendo considerablemente el consumo de energía y las emisiones de gases de efecto invernadero.
La elección de la bomba de calor depende de varios factores: la configuración de la vivienda, el sistema de calefacción existente, la zona climática, el presupuesto disponible y los objetivos de rendimiento energético. Un estudio térmico realizado por un profesional cualificado determinará la solución más adecuada para cada situación.
Con coeficientes de rendimiento a menudo superiores a 3, las bombas de calor producen mucha más energía de la que consumen, generando un ahorro sustancial en las facturas de calefacción. La ayuda financiera disponible reduce significativamente la inversión inicial y acelera la rentabilidad del sistema.
Un mantenimiento regular realizado por un profesional y unos sencillos pasos diarios garantizarán un rendimiento óptimo y la máxima longevidad de su sistema. Al elegir una bomba de calor, está optando por una tecnología probada que contribuye activamente a la transición energética, al tiempo que mejora su confort térmico y preserva su poder adquisitivo.
Preguntas más frecuentes
La tienda domeashop le ofrece una lista de preguntas y respuestas correspondientes a las preguntas más frecuentes relacionadas con el tema y los productos tratados en este artículo. Si no encuentra la respuesta a su pregunta, póngase en contacto con nosotros y nuestros especialistas estarán encantados de responderle.
Sí, una bomba de calor sigue funcionando incluso a temperaturas bajo cero, porque hasta el aire frío contiene energía térmica. Sin embargo, su rendimiento disminuye gradualmente a medida que baja la temperatura. Los modelos recientes funcionan bien hasta -15 °C, y algunos incluso hasta -20 °C, pero su COP cae con el frío. Por debajo de estas temperaturas, se puede encender automáticamente un reforzador eléctrico para mantener el confort. Las bombas de calor geotérmicas no tienen este problema, porque la temperatura del suelo permanece estable todo el año.
El consumo eléctrico de una bomba de calor depende de varios factores: su potencia, su COP, la superficie a calentar, el aislamiento de la vivienda y la temperatura exterior. Por término medio, una bomba de calor del tamaño adecuado para una casa de 100 m² consume entre 3.000 y 5.000 kWh al año. Gracias al COP, por cada 1 kWh de electricidad consumida, la bomba de calor desprende entre 3 y 5 kWh de calor. El consumo es, por tanto, mucho menor que con la calefacción eléctrica directa, que requeriría entre 12.000 y 15.000 kWh para la misma superficie.
Sí, es totalmente posible instalar una bomba de calor en una casa antigua, pero requiere un estudio previo exhaustivo. El aislamiento del edificio es un factor determinante: cuanto mejor sea el aislamiento, más eficiente será la bomba de calor. En una vivienda mal aislada y con radiadores de alta temperatura, debería optar por una bomba de calor de alta temperatura o plantearse mejorar el aislamiento y sustituir los radiadores. Una bomba de calor aire-aire puede instalarse más fácilmente sin modificar el sistema existente, pero no podrá optar a las mismas ayudas económicas que una bomba de calor aire-agua.
El aire acondicionado reversible es en realidad una bomba de calor aire-aire que puede funcionar en ambas direcciones: calefacción en invierno y refrigeración en verano. El principio técnico es idéntico, sólo cambia la dirección del ciclo termodinámico. En modo calefacción, el sistema capta el calor del aire exterior y lo libera en el interior. En modo aire acondicionado, extrae el calor del interior y lo expulsa al exterior. La mayoría de las bombas de calor aire-aire modernas son reversibles y ofrecen esta doble función, lo que representa una ventaja considerable en términos de confort durante todo el año.
La revisión obligatoria de una bomba de calor suele costar entre 150 y 300 euros cada dos años, es decir, entre 75 y 150 euros al año. Esta tarifa incluye la visita de un profesional cualificado que realizará una inspección reglamentaria completa, comprobará si hay fugas en el circuito de refrigerante, limpiará los componentes y realizará los ajustes necesarios. Algunos instaladores ofrecen contratos de mantenimiento anuales que pueden incluir la localización de averías y la sustitución de piezas de desgaste. Estos contratos cuestan entre 150 y 400 euros al año, dependiendo de los servicios incluidos. El mantenimiento rutinario (limpieza de filtros, limpieza de la unidad exterior) es gratuito y fácil de realizar.
Sí, algunas bombas de calor pueden producir agua caliente sanitaria además de calefacción. Las bombas de calor aire-agua pueden equiparse con un acumulador termodinámico integrado o conectado, que utiliza el mismo principio para calentar el agua caliente sanitaria. También existen calentadores de agua termodinámicos independientes que funcionan según el mismo principio que una bomba de calor, pero se dedican únicamente a producir agua caliente. Esta solución ofrece un importante ahorro adicional en la factura energética, ya que el agua caliente sanitaria representa una media del 15-20% del consumo energético de un hogar.
Una bomba de calor bien mantenida tiene una vida media de 15 a 20 años para los sistemas aire-aire y aire-agua. Las bombas de calor geotérmicas pueden durar incluso más: hasta 25 años para la unidad interior y más de 40 años para los colectores enterrados en el suelo. Esta longevidad depende en gran medida de la calidad de la instalación inicial, del cumplimiento de las recomendaciones de mantenimiento y de las condiciones de uso. Por lo general, el compresor es el componente que se desgasta con mayor rapidez y puede ser necesario sustituirlo tras 10 ó 15 años de uso intensivo. Las tecnologías Inverter, que adaptan la velocidad de rotación del compresor, contribuyen a prolongar su vida útil al evitar los frecuentes ciclos de encendido y apagado.
Para una bomba de calor geotérmica horizontal, necesita una parcela de terreno de aproximadamente 1,5 a 2 veces el tamaño de la superficie a calentar, es decir, de 150 a 200 m² para una casa de 100 m². El terreno no debe ser edificable en la zona de captación, no debe tener árboles y debe ser fácilmente accesible para los movimientos de tierra. Para la captación vertical, el emplazamiento puede ser mucho menor porque las sondas se entierran en profundidad (hasta 100 metros), pero hay que asegurarse de que la perforación está autorizada y de que la naturaleza del subsuelo lo permite. Un estudio geológico preliminar es esencial para determinar la viabilidad del proyecto y elegir el tipo de captación que mejor se adapte a las características del terreno y del subsuelo.
El nivel de ruido de una bomba de calor varía según el modelo y las condiciones de funcionamiento. Una unidad exterior suele generar entre 45 y 65 dB(A), lo que equivale al ruido de una conversación normal a 1 metro de distancia. Los fabricantes han mejorado considerablemente la acústica de sus aparatos en los últimos años, y muchos modelos se clasifican ahora como "silenciosos", con niveles de ruido inferiores a 50 dB(A). La ubicación de la unidad exterior es crucial: manténgala alejada de dormitorios y límites de la propiedad, evite espacios reducidos que creen resonancia y elija un soporte antivibraciones. Las bombas de calor geotérmicas son prácticamente silenciosas porque no tienen unidad exterior.
Sí, combinar una bomba de calor con paneles solares fotovoltaicos es una combinación especialmente eficaz y respetuosa con el medio ambiente. Los paneles solares generan la electricidad necesaria para hacer funcionar el compresor de la bomba de calor, lo que reduce aún más la factura energética y el impacto medioambiental. Esta sinergia es tanto más relevante cuanto que la producción solar es máxima a mediados de temporada, cuando la bomba de calor funciona con una eficiencia excelente. Recomendamos dimensionar el sistema solar en función del consumo anual de la bomba de calor. Con la adición de baterías de almacenamiento, es incluso posible aspirar al autoconsumo total y a la autonomía energética, convirtiendo su hogar en una auténtica casa de energía positiva.
